La breve apuesta española por el largo radio low cost

2003 - 2004

Los inicios

Air Madrid fue fundada en 2003 como un nuevo proyecto aéreo español orientado al mercado del largo radio entre Europa y Latinoamérica. La compañía recibió a mediados de mayo de 2004 sus dos primeros Airbus A330-200, matriculados EC-IYB y EC-IYN, aeronaves que estrenarían la característica y sencilla librea de la aerolínea. El 31 de mayo inició oficialmente sus operaciones volando con el "Puerta del Sol" (EC-IYB) hasta Punta Cana. Desde un primer momento, Madrid-Barajas fue establecida como base principal de operaciones y centro estratégico de toda su red internacional.

El proyecto nació respaldado por importantes empresas del sector turístico español, entre las que se encontraban Celuisma, Grupo Hotusa, Herpil, Catalonia Hoteles, Quo Viajes y Viajes Eroski, entre otros socios minoritarios. Air Madrid apostaba por un modelo pionero en España: vuelos de largo radio a bajo coste con especial enfoque en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, mercados que en aquellos años experimentaban un fuerte crecimiento tanto turístico como migratorio.

Poco después se incorporarían dos Airbus A319 procedentes de Independence Air, permitiendo a la aerolínea ampliar operaciones dentro de Europa y conectar Madrid con destinos como París, Milán, Roma o Bucarest. La flota seguiría creciendo rápidamente en los años posteriores mediante la incorporación de nuevos Airbus A330-200, A330-300 y un Airbus A340-300 destinados principalmente a las rutas transatlánticas.

Flota histórica Air Madrid
2004 – 2006

Expansión y crisis operativa

En diciembre de 2004, el grupo inmobiliario Optursa Management, presidido por José Luis Carrillo, pasó a controlar el 100% de la compañía, consolidando una nueva etapa de expansión para Air Madrid. Durante esos años, la aerolínea consiguió aumentar rápidamente su presencia en el mercado latinoamericano gracias a una agresiva política comercial basada en tarifas competitivas y una creciente red de destinos desde Madrid-Barajas.

A medida que Air Madrid expandía su flota y aumentaba el número de pasajeros transportados, también comenzaron a aparecer graves problemas operativos. La falta de aviones de reserva, la elevada utilización diaria de la flota y diversos problemas de mantenimiento provocaron numerosos retrasos y cancelaciones que terminaron deteriorando seriamente la reputación de la compañía.

A pesar de continuar incorporando aeronaves, entre ellas un Airbus A310-300 arrendado a Lufthansa y un Boeing 737-400 procedente de Futura International Airways, la situación operacional de Air Madrid empeoraba progresivamente. Las incidencias comenzaron a multiplicarse en plena expansión de la aerolínea, generando fuertes críticas por parte de pasajeros y autoridades aeronáuticas.

Ante el creciente deterioro operativo, el Ministerio de Fomento exigió a la compañía la aplicación urgente de un plan de medidas correctoras para garantizar la seguridad y estabilidad de las operaciones. Sin embargo, Air Madrid no logró cumplir satisfactoriamente las exigencias impuestas por Aviación Civil.

Logotipo Air Madrid Imagen corporativa
2006 – 2007

El colapso de Air Madrid

El 15 de diciembre de 2006, tras meses de retrasos, incidencias técnicas y fuertes presiones regulatorias, la dirección de Air Madrid anunció la suspensión inmediata de todas sus operaciones. Un día más tarde, Aviación Civil Española ejecutaba oficialmente la retirada de la licencia de vuelo de la compañía.

El cierre de Air Madrid provocó uno de los mayores colapsos de la aviación comercial española de los años 2000. Más de 120.000 pasajeros quedaron afectados en plena campaña navideña, muchos de ellos atrapados en aeropuertos de España y Latinoamérica sin alternativas inmediatas de regreso. Además, alrededor de 1.200 trabajadores vieron peligrar sus puestos de trabajo tras el cese repentino de actividades.

Varias compañías mostraron interés en adquirir parte de las operaciones y rutas de Air Madrid. Una de las más interesadas fue la alemana LTU International, que llegó a negociar con el Gobierno español la absorción de buena parte de las rutas latinoamericanas y parte de la plantilla de la compañía. Sin embargo, las negociaciones nunca llegaron a completarse.

Finalmente, a comienzos de 2007, el Gobierno alcanzó un acuerdo con Air Comet para asumir gran parte de las rutas hacia América Latina. El acuerdo contemplaba además la reincorporación de parte de los trabajadores de Air Madrid y la posibilidad de que algunos pasajeros afectados pudieran utilizar sus billetes en vuelos de Air Comet mediante el pago de un suplemento adicional.